
Cuando todo va bien, el equipo funciona y los resultados acompañan todo es muy fácil, todo parece perfecto y todo funciona a la perfección, no hay problemas, en el vestuario todo son alegrías, todo da la sensación de que no puede ir a más y es un placer formar parte de ello.
Cuando todo va mal, es cuando un entrenador más entregado esta por el equipo, más dedicación hacia el equipo y hacia los jugadores, se esta mucho más atento a todo y se intenta atar todo muy corto para retomar el rumbo... ¿pero que hacer cuando todo parece que va bien, los resultados acompañan, pero el equipo no termina de funcionar?
Después de dieciséis años en un banquillo he tenido de todo: buenos y malos jugadores, buenos y malos equipos, grandes y nefastos resultados... pero es curioso comprobar como a pesar de todo lo vivido siempre te encuentras cosas nuevas, por que todo cambia, jugadores, rivales, competición e incluso uno mismo...
En ocasiones es muy difícil tomar determinadas decisiones, pero por el bien del equipo se han de tomar para intentar que lo que día a día se intentar construir no se derrumbe. Esta temporada esta siendo especialmente muy dura para mi. Una temporada con un equipo singular, en el que hay buenos jugadores con años de experiencia, pero también hay nuevos jugadores con nada de experiencia. Además de que en el hámbito personal mi situación familiar ha cambiado y mi mayor dedicación hacia mi familia tal vez haya desplazado todo ese tiempo que en años anteriores me absorbía el baloncesto.
Los jugadores, por naturaleza, son egoístas, eso esta comprobado y muy claro... al igual que los entrenadores que a pesar de los jugadores debemos de seguir trabajando y luchando por mejorar, enseñar y conseguir resultados. Por todo ello, en ocasiones resulta muy difícil tener que tomar determinadas medidas hacia determinados jugadores, no es que tengas algo personal contra ellos (incluso en ocasiones todo lo contrario) pero por el bien común del equipo hay que actuar incluso en tu contra para obtener lo mejor de todos.
Esta temporada he tomado alguna que otra decisión muy a mi pesar, desplazar a jugadores que hasta el momento (tanto deportivamente como personalmente) contaba con ellos y mucho, pero en esta vida todo tiene un principio y final, y el baloncesto no es una excepción.
Todo parece que va bien, los resultados acompañan, el objetivo casi imposible cada vez esta más cerca... pero las sensaciones no son buenas, demasiadas individualidades y demasiados rencores no son bueno para funcionar como equipo, así que una vez más, aunque con ello me mueva contra mis principios, por el bien de todos, por el bien del equipo y del club... volveré a remar contra corriente en busca de una salvación individual y colectiva.
NOS VEMOS EN LAS PISTAS.
Cuando todo va mal, es cuando un entrenador más entregado esta por el equipo, más dedicación hacia el equipo y hacia los jugadores, se esta mucho más atento a todo y se intenta atar todo muy corto para retomar el rumbo... ¿pero que hacer cuando todo parece que va bien, los resultados acompañan, pero el equipo no termina de funcionar?
Después de dieciséis años en un banquillo he tenido de todo: buenos y malos jugadores, buenos y malos equipos, grandes y nefastos resultados... pero es curioso comprobar como a pesar de todo lo vivido siempre te encuentras cosas nuevas, por que todo cambia, jugadores, rivales, competición e incluso uno mismo...
En ocasiones es muy difícil tomar determinadas decisiones, pero por el bien del equipo se han de tomar para intentar que lo que día a día se intentar construir no se derrumbe. Esta temporada esta siendo especialmente muy dura para mi. Una temporada con un equipo singular, en el que hay buenos jugadores con años de experiencia, pero también hay nuevos jugadores con nada de experiencia. Además de que en el hámbito personal mi situación familiar ha cambiado y mi mayor dedicación hacia mi familia tal vez haya desplazado todo ese tiempo que en años anteriores me absorbía el baloncesto.
Los jugadores, por naturaleza, son egoístas, eso esta comprobado y muy claro... al igual que los entrenadores que a pesar de los jugadores debemos de seguir trabajando y luchando por mejorar, enseñar y conseguir resultados. Por todo ello, en ocasiones resulta muy difícil tener que tomar determinadas medidas hacia determinados jugadores, no es que tengas algo personal contra ellos (incluso en ocasiones todo lo contrario) pero por el bien común del equipo hay que actuar incluso en tu contra para obtener lo mejor de todos.
Esta temporada he tomado alguna que otra decisión muy a mi pesar, desplazar a jugadores que hasta el momento (tanto deportivamente como personalmente) contaba con ellos y mucho, pero en esta vida todo tiene un principio y final, y el baloncesto no es una excepción.
Todo parece que va bien, los resultados acompañan, el objetivo casi imposible cada vez esta más cerca... pero las sensaciones no son buenas, demasiadas individualidades y demasiados rencores no son bueno para funcionar como equipo, así que una vez más, aunque con ello me mueva contra mis principios, por el bien de todos, por el bien del equipo y del club... volveré a remar contra corriente en busca de una salvación individual y colectiva.
NOS VEMOS EN LAS PISTAS.
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