Los mejores jugadores no siempre ganan los partidos, incluso los equipos con los mejores jugadores no tienen siempre todas las de ganar, el echo de tener una gran plantilla compuesta por buenos jugadores no te otorga títulos ni victorias antes de disputar los partidos. Sin ir más lejos, ayer, en los octavos de final de la Copa del Rey el AXA FC Barcelona cayó derrotado frente a un recién ascendido iurbentia Bilbao Basket. Nadie puede negar que el Barça, por plantilla y presupuesto, no posee mejor equipo que el Bilbao, esta temporada están consiguiendo grande éxitos por la lucha y sacrificio colectivo y por caracterizarse de ser un equipo guerrillero en defensa y generoso en ataque. La verdad es que un buen conjunto no se hace solamente por el nombre de sus jugadores o de su club, un buen conjunto se hace a base de unión y trabajo constante entre todos los integrantes del equipo y con la buena gestión del club que lo compone.A lo largo de mis once años como entrenador he vivido un sin fin de plantillas diferentes en los seis clubes en los que he estado. En algunos de ellos teníamos un buen grupo de jugadores, compuesto de calidad y de físico que todo indicaba que el equipo lucharía por los títulos de la temporada, pero nada más lejos de la realidad el cúmulo de jugadores "estrellas" resultó ser el principal hándicat para terminar la temporada antes de tiempo y tirar por la borda una temporada que prometía grandes éxitos.
Así me pasó cuando hace dos años (por citar alguna), llevando el júnior de CB Talavera, conseguí juntarme con un grupo de jugadores repletos de calidad, con un juego interior superior a cualquier rival, con unos exteriores con rápidos y con muy buena mano, una dirección de juego excelente e incluso con buenos recambios desde el banquillo en casi todas las posiciones. Desde el principio de temporada se preveía que los jugadores no eran capaces de luchar por el mismo objetivo, casi todos luchaban por su propio interés y eso llevo a rencillas internas que no condujo a nada bueno. Con un vestuario desunido y faltos de motivación colectiva, eran presa fácil de los rivales bien conjuntados y que luchaban por un mismo objetivo, en cada partido igualado surgían más evidentes las diferencias entre los integrantes del equipo, con el consiguiente resultado de pérdidas de partidos incomprensibles.
En cambio, en otras temporadas, el echo de tener un equipo falto de jugadores "estrellas" ha significado la unión y el compromiso de todos los integrantes del equipo para poder luchar y alcanzar un objetivo común, a base de trabajo y sacrificio colectivo. Sin ir más lejos, este verano pasado acudí con un equipo de circunstancias al Torneo Internacional de Amadora 2007 (Lisboa, Portugal) desde el primer minuto la consigna era clara, hacer una piña, disfrutar de la estancia y divertirnos jugando a baloncesto. El equipo asumió que con tan solo un entrenamiento deberían de basarse en hacer una verdadera piña, llena de cordialidad y buen rollo, tanto dentro como fuera de las pistas (aunque inevitablemente surgiera algún que otro roce, lógico al convivir con gente tan diferente y dispar). Pero la idea de unión y buen hacer dio sus frutos y se consiguió buenos resultados deportivos y personales. Todos los asistentes al torneo disfrutaron y guardan muy buen recuerdo de aquellos días, consiguiendo la segunda plaza del torneo además de la mención al mejor equipo por juego limpio y máximo reboteador del torneo en categoría júnior. Y sin ir tan lejos tenemos la prueba palpante en nuestro propio club, el Cadete Masculino "B" (supuestamente muy inferior al Cadete Masculino "A") está haciendo una gran temporada y poniendo en serios apuros a los claros candidatos de su liga, a través de juego en equipo y convicción que tras el sufrimiento y sacrificio colectivo llegan los resultados.



