Siempre me ha gustado el baloncesto, incluso antes de practicarlo, siempre lo veía por la televisión e incluso me tragaba entrenamientos de amigos que jugaban en 1º Catalana. y les seguía a sus partidos. Cuando pase al instituto me surgió la posibilidad de comenzar a jugarlo de forma "profesional" en un equipo cuyo club había sido durante dos años Campeones de Barcelona Sénior, la motivación era más que suficiente para practicarlo. En la temporada siguiente por diversos motivos el entrenador del Cadete Femenino tuvo que dejarlas y yo como segundo me hice con las riendas del equipo... ese fue mi comienzo.
El enseñar o transmitir lo mucho o poco que se de este deporte, pero sobretodo la devoción y amor que siento por todo lo que se refiere al baloncesto, esos son mis principios y mis normas. Hacer que los jóvenes de hoy en día se apasiones al igual que millones de personas por nuestro deporte, por aprender, por esforzarse, por ganar, por perder, por confiar, por... tantos y tantos valores que el baloncesto transmite y enseña. Ese es mi verdadero motor.
Si que es cierto que el comenzar la temporada siempre te ilusiona y te motiva con nuevos sueños y objetivos. Pero la labor del entrenador en muchas ocasiones es una labor amarga y solitaria. Es en esos momentos, en los momentos más difíciles donde una simple mirada, un simple comentario de aliento es suficiente para retomar con ganas y fuerzas renovadas nuestra andadura.
EL MAYOR LOGRO DE UN ENTRENADOR NO ES CONSEGUIR CAMPEONATOS, SINO FORMAR A PERSONAS ADEMÁS DE JUGADORES.
Es de agradecer que compañeros (siempre salen a tu ayuda), familiares (sin saberlo siempre dan consejos), jugadores (ven todo de otra forma) e incluso rivales (a pesar de ganar o perder), sepan ver los logros y avances que los jugadores experimentan a lo largo de una temporada. Pero nuestro mayor triunfo es poder disfrutar del baloncesto que intentamos enseñar y que se lleve a cabo, si eso sirve para conseguir a la postre victorias mejor que mejor.
Entrenadores, baloncesto... son palabras que no se pueden explicar si no lo has experimentado y te has sentido orgulloso de ello.
NOS VEMOS EN LAS PISTAS.



