
Hoy en día los jóvenes de nuestra sociedad son mucho más cómodos de lo que lo éramos nosotros en nuestros tiempos. A menudo los entrenadores machacamos a un jugador sobre algún aspecto técnico para la mejora personal de este, lejos de recibir con buenos ojos y predispuesto al cambio la contestación más común de los jugadores es "para que voy a cambiar si así ya me sirve".
En mis tiempos de jugador el trabajo constante, el sacrificio y la superación personal era el aire de cada día, el solo echo que un entrenador que no fuera el tuyo te dedicara 10 min para intentar corregir y mejorar algún aspecto técnico ya era todo un orgullo, puesto que significaba que te apreciaban y que querían que llegaras a ser mejor jugador. En cambio ahora muchos jugadores se lo toman como una ofensa que les llamen la atención sobre algún aspecto poco técnico.
Y es que tenemos que reconocer que son otros tiempos, hoy en día los jugadores están acostumbrados a tener casi todo lo que se proponen, en sus vidas personales, y en lo deportivo suelen ser mucho más cómodos, menos sacrificados y menos evolutivos. Algunos se creen que ya lo saben todo, que no hace falta que les indiquen o les corrijan determinados aspectos, que son unos super jugadores y que poco tienen ya que aprender de unos entrenadores que dedican su tiempo y su vida para la mejora individual y colectiva en el juego, no intentan que mejoren para enriquecimiento propio, sino para enriquecer al jugador que entrena. El mayor orgullo de ser entrenador de cantera no es el conquistar títulos o campeonatos. El mayor orgullo
de ser entrenador de cantera es comprobar que a lo largo de la vida deportiva de un jugador, este va a más y termina ganándose la vida jugando a baloncesto, llegando a ser un jugador profesional.
Así que, aviso para los navegantes: no penséis que ya sabéis todo, puesto que incluso el entrenador más veterano día tras día consigue mejorar y aprender, estáis en un club que se preocupa y se dedica en cuerpo y alma por vosotros, aprovecharos de los múltiples conocimientos de los entrenadores de vuestro club y mejorar como jugadores y como personas. Solo así, con trabajo constante, sacrificio y superación, podréis llegar a disfrutar e incluso vivir de él y para él baloncesto.
En mis tiempos de jugador el trabajo constante, el sacrificio y la superación personal era el aire de cada día, el solo echo que un entrenador que no fuera el tuyo te dedicara 10 min para intentar corregir y mejorar algún aspecto técnico ya era todo un orgullo, puesto que significaba que te apreciaban y que querían que llegaras a ser mejor jugador. En cambio ahora muchos jugadores se lo toman como una ofensa que les llamen la atención sobre algún aspecto poco técnico.
Y es que tenemos que reconocer que son otros tiempos, hoy en día los jugadores están acostumbrados a tener casi todo lo que se proponen, en sus vidas personales, y en lo deportivo suelen ser mucho más cómodos, menos sacrificados y menos evolutivos. Algunos se creen que ya lo saben todo, que no hace falta que les indiquen o les corrijan determinados aspectos, que son unos super jugadores y que poco tienen ya que aprender de unos entrenadores que dedican su tiempo y su vida para la mejora individual y colectiva en el juego, no intentan que mejoren para enriquecimiento propio, sino para enriquecer al jugador que entrena. El mayor orgullo de ser entrenador de cantera no es el conquistar títulos o campeonatos. El mayor orgullo
de ser entrenador de cantera es comprobar que a lo largo de la vida deportiva de un jugador, este va a más y termina ganándose la vida jugando a baloncesto, llegando a ser un jugador profesional.
Así que, aviso para los navegantes: no penséis que ya sabéis todo, puesto que incluso el entrenador más veterano día tras día consigue mejorar y aprender, estáis en un club que se preocupa y se dedica en cuerpo y alma por vosotros, aprovecharos de los múltiples conocimientos de los entrenadores de vuestro club y mejorar como jugadores y como personas. Solo así, con trabajo constante, sacrificio y superación, podréis llegar a disfrutar e incluso vivir de él y para él baloncesto.
NOS VEMOS EN LAS PISTAS.
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