La semana pasada encaje (y encajamos) un duro golpe, además de perder un partido, que en condiciones normales no debería de haber perdido, perdí la oportunidad de intentar asaltar el liderato del grupo esta semana contra el líder invicto. Si todo ello no fuera más que suficiente también perdí parte de la confianza y convicción tanto en mis jugadores como en mi mismo.Cuando uno lleva semanas avisando de que no se pueden relajar, de que cada día observo que los jugadores se están acomodando y ya no existe la misma intensidad y entrega que al principio, cuando las lesiones invaden el equipo y los contratiempos se suman a la monotonía del grupo, las luces de emergencia comienzan a encenderse.
¿Qué hacer cuando uno ve venir el problema y a pesar de ello no es capaz de que el equipo reaccione? ¿Qué hacer cuando por activa y pasiva se intenta cambiar el ritmo pero los jugadores no parecen conscientes? ¿Qué hacer cuando tras una larga y dura temporada ves peligrar todo el trabajo?... solo queda una salida, reaccionar, cambiar y reaccionar, con trabajo y tesón.
Es una situación límite que se debe de cortarse de raíz y se debe de poner el mayor empeño por parte de todos (entrenadores, jugadores y entorno del equipo). Una posible victoria esta jornada frente al líder invicto daría de nuevo sensaciones de autoconfianza, pero no daría la posibilidad de pasar como primeros de grupo, ya que no depende de nosotros mismos. Una nueva derrota no supondría más que añadirla al bagaje de la liga regular, sin mayores consecuencias que el de terminar, hipotéticamente, segundos con tres derrotas.
Tenemos poco que ganar y poco que perder en el partido de esta jornada, el único aliciente a la vista es conseguir vencer a los invictos y volver a otorgarnos el margen de autoconfianza que la semana pasada nos destrozaron.
No es una situación límite, no peligra nuestra continuidad de esta temporada, ni tan solo peligra la opción de abandonar la segunda plaza que poseemos desde el comienzo de la competición. Pero sí peligra nuestro amor propio y nuestra autoconfianza. La victoria serviría para demostrarnos a nosotros mismo que sí que eramos capaces... pero lamentablemente este equipo tiene un duro y difícil rival... nosotros mismos, que nos marcamos nuestras limitaciones y cortamos nuestras posibilidades.
Espero que esta jornada, el domingo a las 17:00 h. en el Colegio Virgen de Guadalupe, pueda volver a disfrutar de mi equipo, del rival, de los árbitros y de las gradas... en definitiva espero poder disfrutar y vivir un buen partido de baloncesto.




