Así es señores y señoras, no es de extrañar que muchas veces nos cuestionemos si estas personas son ángeles o demonios, a menudo depende del partido que realicemos, si ganamos son ángeles y si perdemos son demonios... pero totalmente incierto y lejos de la realidad.
Es verdad de que la gran mayoría de estas personas son jueces imparciales que se dedican (algunos con mejor fortuna que otros) a aplicar las normas de juego y a adaptarse a la situación de cada partido y en cada momento del encuentro. También es verdad de que no siempre aciertan con las decisiones tomadas, que se equivocan, que cometen fallos... ¿pero a caso nosotros mismos no fallamos? ¿a caso no realizamos un mal planteamiento, un mal trabajo o un mal cambio? Todos somos humanos y como tales tenemos derecho (por no decir, obligación) a fallar o cometer errores.
Es normal que en muchas ocasiones, cuando uno esta sumido en la inmensidad de la batalla (en la guerra todo vale y todo es posible), nos volvamos locos por alguna mala decisión que en ese momento creemos que ha sido intencionada (puedo asegurar que el 99% de los casos no es así, por muy claro que lo veamos en ese momento). Nosotros: jugadores y (sobretodo) entrenadores debemos de aprender mucho más a la hora de transmitir unos valores que deben de ser la base de nuestro deporte: sacrificio, respecto y superación.
Que hay árbitros que son propensos a pitar más en una dirección que en otra, yo creo que es cierto que los hay, pero como he dicho antes, en el 99% de los casos los árbitros son imparciales, jueces que ejercen su labor con la única intención de repartir justicia a ambos lados equitativamente. Muchos, al igual que jugadores y entrenadores no nacieron sabiendo, deben de pitar y coger experiencia para progresar, eso solo se consigue a base de pitar muchos, muchos partidos, solo así se consigue mejorar.
Los árbitros ni son ángeles ni son demonios, simplemente son una parte imprescindible de nuestro juego, sin ellos todo esto no sería posible. En un partido puede faltar un jugador (reemplazable por un compañero por muy indispensable que sea para el equipo), puede faltar un entrenador (normalmente hay dos en todos los equipos o se puede hacer cargo el capitán). Pero sin ellos, sin los árbitros, nuestro juego no se podría disfrutar.
Por todo ello, desde mi humilde página (y eso que soy uno de los que más me enciendo en los partidos) os pido que entre todos tengamos y demostremos respecto, comprensión y confianza a este sector tan imprescindible y a menudo poco reconocido de nuestro juego. Al fin de cuentas... es un juego, como tal debe de servir para disfrutar y no para frustrarnos.
Los jugadores en concreto son la fiel imagen de sus entrenadores, así que debemos de ser mucho más humildes y respetuosos con todos los estamentos de nuestro deporte, para que entre todos seamos capaces de alzar mucho más y disfrutar del baloncesto.
NOS VEMOS EN LAS PISTAS.
Es verdad de que la gran mayoría de estas personas son jueces imparciales que se dedican (algunos con mejor fortuna que otros) a aplicar las normas de juego y a adaptarse a la situación de cada partido y en cada momento del encuentro. También es verdad de que no siempre aciertan con las decisiones tomadas, que se equivocan, que cometen fallos... ¿pero a caso nosotros mismos no fallamos? ¿a caso no realizamos un mal planteamiento, un mal trabajo o un mal cambio? Todos somos humanos y como tales tenemos derecho (por no decir, obligación) a fallar o cometer errores.
Es normal que en muchas ocasiones, cuando uno esta sumido en la inmensidad de la batalla (en la guerra todo vale y todo es posible), nos volvamos locos por alguna mala decisión que en ese momento creemos que ha sido intencionada (puedo asegurar que el 99% de los casos no es así, por muy claro que lo veamos en ese momento). Nosotros: jugadores y (sobretodo) entrenadores debemos de aprender mucho más a la hora de transmitir unos valores que deben de ser la base de nuestro deporte: sacrificio, respecto y superación.
Que hay árbitros que son propensos a pitar más en una dirección que en otra, yo creo que es cierto que los hay, pero como he dicho antes, en el 99% de los casos los árbitros son imparciales, jueces que ejercen su labor con la única intención de repartir justicia a ambos lados equitativamente. Muchos, al igual que jugadores y entrenadores no nacieron sabiendo, deben de pitar y coger experiencia para progresar, eso solo se consigue a base de pitar muchos, muchos partidos, solo así se consigue mejorar.
Los árbitros ni son ángeles ni son demonios, simplemente son una parte imprescindible de nuestro juego, sin ellos todo esto no sería posible. En un partido puede faltar un jugador (reemplazable por un compañero por muy indispensable que sea para el equipo), puede faltar un entrenador (normalmente hay dos en todos los equipos o se puede hacer cargo el capitán). Pero sin ellos, sin los árbitros, nuestro juego no se podría disfrutar.
Por todo ello, desde mi humilde página (y eso que soy uno de los que más me enciendo en los partidos) os pido que entre todos tengamos y demostremos respecto, comprensión y confianza a este sector tan imprescindible y a menudo poco reconocido de nuestro juego. Al fin de cuentas... es un juego, como tal debe de servir para disfrutar y no para frustrarnos.
Los jugadores en concreto son la fiel imagen de sus entrenadores, así que debemos de ser mucho más humildes y respetuosos con todos los estamentos de nuestro deporte, para que entre todos seamos capaces de alzar mucho más y disfrutar del baloncesto.
NOS VEMOS EN LAS PISTAS.
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