Una mezcla de ilusión y de miedo me invade en estas horas previas al comienzo de la Liga Regular. Ilusión por que a pesar de nuestras limitaciones, este equipo me ilusiona, tengo (tenemos) esperanza en ellos, que se puede esperar de un gran grupo humano de jóvenes jugadores que viven y se desviven por el baloncesto, que ponen toda su entrega en cada entrenamiento. Miedo por que no conocemos realmente nuestras posibilidades y el alcance de ello, todo es nuevo y todo puede ser. Es el miedo y el nerviosismo por lo desconocido... pero a la vez es ilusión y esperanza por lo que será o puede llegar a ser.
El trabajo ya esta echo. Se podría haber trabajado mejor o peor, haber realizado diferentes entrenamientos, o diferentes conceptos de juego... pero nos hemos basado en una forma de defender y una forma de atacar que creemos que es la más idónea para este grupo de jugadores. Puede que hayamos acertado o por lo contrario hayamos errado en el planteamiento, pero ya esta todo decidido. Todavía queda mucho por lo que seguir trabajando, el equipo no esta al 100%, pero las bases las tienen, las ideas creemos que están claras y cada uno sabe lo que se espera de él, hasta aquí hemos podido trabajar y hasta aquí hemos intentado llegar lo mejor posible. Algunos están tocados físicamente, pero a buen seguro se recuperarán para el primer y gran importante encuentro. Tal vez mañana es el partido más importante y más difícil de la temporada (al margen de finales o clasificaciones) y todos estarán dispuestos para el debut.
Creemos, estamos convencidos en la forma de hacer las cosas y de plantear el baloncesto. Lo vivimos y lo sentimos desde el punto de vista de que cada jugador puede y debe hacer todo aquello que se proponga... el limite lo marca cada uno con sus posibilidades, virtudes y defectos. Entre todos se puede conseguir una gran temporada, lejos de ganar o perder partidos... nosotros miramos mucho más allá, miramos al aprendizaje, al desarrollo personal y deportivo de cada jugador, nos basamos y defendemos nuestras opciones al máximo y si conseguimos desarrollar nuestro juego y todo lo que nos han enseñado ya habremos conseguido una gran victoria.
Mañana, tras el pitido final, se podrá haber ganado o perdido el encuentro... pero lo que no se podrá haber perdido es nuestra batalla personal y colectiva con el baloncesto. Somos como somos y podemos lo que podemos, pero siempre y cuando se de todo lo que uno lleve dentro y se aplique todo lo que hemos aprendido.
Las espadas están en alto, la batalla esta preparada, los protagonistas dispuestos y la resolución será una consecuencia de lo que somos o podremos llegar a ser.
SUERTE Y NOS VEMOS EN LAS PISTAS.
El trabajo ya esta echo. Se podría haber trabajado mejor o peor, haber realizado diferentes entrenamientos, o diferentes conceptos de juego... pero nos hemos basado en una forma de defender y una forma de atacar que creemos que es la más idónea para este grupo de jugadores. Puede que hayamos acertado o por lo contrario hayamos errado en el planteamiento, pero ya esta todo decidido. Todavía queda mucho por lo que seguir trabajando, el equipo no esta al 100%, pero las bases las tienen, las ideas creemos que están claras y cada uno sabe lo que se espera de él, hasta aquí hemos podido trabajar y hasta aquí hemos intentado llegar lo mejor posible. Algunos están tocados físicamente, pero a buen seguro se recuperarán para el primer y gran importante encuentro. Tal vez mañana es el partido más importante y más difícil de la temporada (al margen de finales o clasificaciones) y todos estarán dispuestos para el debut.
Creemos, estamos convencidos en la forma de hacer las cosas y de plantear el baloncesto. Lo vivimos y lo sentimos desde el punto de vista de que cada jugador puede y debe hacer todo aquello que se proponga... el limite lo marca cada uno con sus posibilidades, virtudes y defectos. Entre todos se puede conseguir una gran temporada, lejos de ganar o perder partidos... nosotros miramos mucho más allá, miramos al aprendizaje, al desarrollo personal y deportivo de cada jugador, nos basamos y defendemos nuestras opciones al máximo y si conseguimos desarrollar nuestro juego y todo lo que nos han enseñado ya habremos conseguido una gran victoria.
Mañana, tras el pitido final, se podrá haber ganado o perdido el encuentro... pero lo que no se podrá haber perdido es nuestra batalla personal y colectiva con el baloncesto. Somos como somos y podemos lo que podemos, pero siempre y cuando se de todo lo que uno lleve dentro y se aplique todo lo que hemos aprendido.
Las espadas están en alto, la batalla esta preparada, los protagonistas dispuestos y la resolución será una consecuencia de lo que somos o podremos llegar a ser.
SUERTE Y NOS VEMOS EN LAS PISTAS.
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