
A menudo el filo que separa la grandeza del fracaso es escasamente una línea que a penas se distingue en la realidad, pero que dependiendo de en que lado estas es todo un mundo conquistado o todo un mundo por conquistar. En el deporte, y más en nuestro caso, concretamente en el baloncesto sucede de la misma forma: Una canasta o un tiro libre fallado puede significar clasificarte o ganar un título, en contra tienes todo un fracaso que te puede pasar factura, deportivamente y personalmente...
A mi parecer, eso es lo que le ha sucedido al Cadete "A" esta temporada, desde el partido de la primera fase contra ABP-Maristas "A" donde a falta de 1:30 min se ganaba de 8 y se terminó perdiendo de 2 ptos. Ese partido fue para nosotros el punto de inflexión de pasar a hacer una gran temporada a terminar haciendo una temporada mediocre. El equipo acusó y en gran medida la pérdida de ese partido, además de que nos clasificamos en un grupo mucho más complicado para nuestro nivel y para nuestras posibilidades reales de luchar por la primera plaza del grupo en la segunda fase. Fue el comienzo del fin, donde las diferencias entre los jugadores, las chiquilladas y las ravietas comenzarón a mermar en el seno del equipo... se empezo a evidenciar las riñas internas y las envidias se hicieron palpables.
Aún así, la gran mayoría de los componentes del equipo tenían y tienen muy claro donde estan, que es lo que quieren conseguir y por que estan jugando a baloncesto. Dentro de un equipo puedes tener amigos e incluso grandes amigos, pero lo que siempre tienes que saber y tener bien claro es que todos los componentes que forman el equipo son compañeros y como tales les tienes que tratar. Se puede faltar a un entrenamiento: por estar lesionado, de baja médica e incluso por estudios... pero en momentos puntuales. Cuando esta situación se toma como costumbre el resultado es que el equipo no entrena con normalidad, no juega todo lo bien que debería y sobre todo que el descalabramiento interno se hace palpable en la pista. A mi parecer, como entrenador y educador, además de ser una falta de compromiso es una falta de respeto por el equipo y lo que es peor y más importante por los compañeros y por el compromiso de todos los que lo forman.
Cada uno es libre de hacer lo que quiera, por ello vivimos en una democracia, pero lo que no es libre es de jugar con las ilusiones y con esperanzas de los demás, con el sacrificio y con las expectativas que unos cuantos han luchado y defendido a toda costa. Cuando uno se compromete al principio de temporada es para terminar hasta el final con el mismo compromiso, a pesar de la clasificación o a pesar de los resultados. Los hombres se miden por sus actos y se valoran por sus consecuencias... y hay algunos que no se merecen estar donde estan... rompiendo las ilusiones de sus compañeros e incluso las esperanzas de otros que se han quedado fuera.
El filo de la navaja es una efímera línea que separa el triunfo del fracaso, la grandeza de la mediocridad... y que a menudo sirve para terminar de desestabilizar a todo un equipo y apartarlo de la lucha lógica de la realidad.
A PESAR DE TODO... YO SIGO CREYENDO EN MIS JUGADORES, EN SUS POSIBILIDADES Y EN LA GRANDEZA DE ESTE DEPORTE QUE NOS UNE Y QUE NOS DESVIVE, AUNQUE ESTEMOS SIEMPRE CRUZANDO A AMBOS LADOS DE LA LÍNEA. PUES EN EL FONDO, LOS QUE SEGUIMOS, LOS QUE LUCHAMOS DÍA TRAS DÍA TENEMOS CLARO QUE QUEREMOS Y NOS APASIONA EL BALONCESTO.
NOS VEMOS EN LAS PISTAS.
A mi parecer, eso es lo que le ha sucedido al Cadete "A" esta temporada, desde el partido de la primera fase contra ABP-Maristas "A" donde a falta de 1:30 min se ganaba de 8 y se terminó perdiendo de 2 ptos. Ese partido fue para nosotros el punto de inflexión de pasar a hacer una gran temporada a terminar haciendo una temporada mediocre. El equipo acusó y en gran medida la pérdida de ese partido, además de que nos clasificamos en un grupo mucho más complicado para nuestro nivel y para nuestras posibilidades reales de luchar por la primera plaza del grupo en la segunda fase. Fue el comienzo del fin, donde las diferencias entre los jugadores, las chiquilladas y las ravietas comenzarón a mermar en el seno del equipo... se empezo a evidenciar las riñas internas y las envidias se hicieron palpables.
Aún así, la gran mayoría de los componentes del equipo tenían y tienen muy claro donde estan, que es lo que quieren conseguir y por que estan jugando a baloncesto. Dentro de un equipo puedes tener amigos e incluso grandes amigos, pero lo que siempre tienes que saber y tener bien claro es que todos los componentes que forman el equipo son compañeros y como tales les tienes que tratar. Se puede faltar a un entrenamiento: por estar lesionado, de baja médica e incluso por estudios... pero en momentos puntuales. Cuando esta situación se toma como costumbre el resultado es que el equipo no entrena con normalidad, no juega todo lo bien que debería y sobre todo que el descalabramiento interno se hace palpable en la pista. A mi parecer, como entrenador y educador, además de ser una falta de compromiso es una falta de respeto por el equipo y lo que es peor y más importante por los compañeros y por el compromiso de todos los que lo forman.
Cada uno es libre de hacer lo que quiera, por ello vivimos en una democracia, pero lo que no es libre es de jugar con las ilusiones y con esperanzas de los demás, con el sacrificio y con las expectativas que unos cuantos han luchado y defendido a toda costa. Cuando uno se compromete al principio de temporada es para terminar hasta el final con el mismo compromiso, a pesar de la clasificación o a pesar de los resultados. Los hombres se miden por sus actos y se valoran por sus consecuencias... y hay algunos que no se merecen estar donde estan... rompiendo las ilusiones de sus compañeros e incluso las esperanzas de otros que se han quedado fuera.
El filo de la navaja es una efímera línea que separa el triunfo del fracaso, la grandeza de la mediocridad... y que a menudo sirve para terminar de desestabilizar a todo un equipo y apartarlo de la lucha lógica de la realidad.
A PESAR DE TODO... YO SIGO CREYENDO EN MIS JUGADORES, EN SUS POSIBILIDADES Y EN LA GRANDEZA DE ESTE DEPORTE QUE NOS UNE Y QUE NOS DESVIVE, AUNQUE ESTEMOS SIEMPRE CRUZANDO A AMBOS LADOS DE LA LÍNEA. PUES EN EL FONDO, LOS QUE SEGUIMOS, LOS QUE LUCHAMOS DÍA TRAS DÍA TENEMOS CLARO QUE QUEREMOS Y NOS APASIONA EL BALONCESTO.
NOS VEMOS EN LAS PISTAS.
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