Siempre me ha echo mucha gracia este dicho "plantas un circo y te crecen los enanos" pero la verdad es que lleva toda la razón del mundo. Si ya de por si es difícil y complicado mantener a doce jugadores (chavales, adolescentes) durante nueve meses, entrenarles, solucionar problemas, adjuntarlos y encaminarlos a los mismos objetivos, todavía es mucho más difícil tener que buscar soluciones a situaciones extradeportivas, pero lo peor de todo es luchar contra los padres por asuntos no concernientes al baloncesto.Siempre durante una temporada hay lesiones, es algo que durante los años de mi vida como entrenador he ido aceptando y resignandome cada vez que me sucedía, cada vez que sufría algún percance alguno de los jugadores, además de los problemas y complicaciones de las lesiones, la perdida del un jugador en cuestión, la ausencia de uno de los compañeros, siempre se nota en el vestuario. Para mi puede que sea el jugador nº 12, el que no suele jugar muchos minutos, el que no aporta mucho deportivamente al equipo, pero yo estoy convencido que cada jugador tiene su sito en el engranaje del equipo, cada jugador realiza una tarea fundamental e irreemplazable dentro del conjunto y si uno de ellos falla o no esta el resto lo nota.
Las plantillas son de doce jugadores, aunque lo ideal serían plantillas de diez jugadores (muchas veces lo debatimos los entrenadores, en esas largas y casi absurdas conversaciones que la mayoría de veces no llevan a ningún lado, pues no todo depende de nosotros, por suerte o desgracia) para poder tener dos jugadores por puesto y quitarnos complicaciones de minutos, pero la verdad es que tener la posibilidad de poder disponer de dos jugadores extras para poder cubrir más posiciones es algo que durante la temporada siempre hace falta. Cuando hay lesiones siempre puedes disponer de un jugador de recambio o incluso echar mano de jugadores de la categoría inmediatamente inferior a la tuya, siempre es bueno para los jugadores que suben e incluso para los del equipo recibir a jugadores más pequeños en progresión dentro del club (pero eso es otra historia que ya hablaremos en otro día).
Durante muchos años en los momentos cruciales de la temporada me han surgido algún que otro inconveniente que ha condicionado las victorias o las derrotas cosechadas. En las últimas temporadas las lesiones me han ido respetando más o menos: lesiones leves, recuperaciones rápidas y bien suplidas por los compañeros. Pero esta temporada nuevos enanos en el horizonte han crecido en mi equipo.
En un momento tan crucial como lo de esta temporada, a falta de una semana para disputar el primer cruce de la segunda fase, para disputar un partido a vida o muerte (del sistema de competición también hablare otro día largo y tendido), me han surgido nuevos problemas dentro de mi equipo. De los doce jugadores que actualmente forman la plantilla del Cadete "A" del Guadalupe CB resulta que me veo que dos de ellos no volverán a pisar una pista de baloncesto durante mucho tiempo, no es que se hayan lesionado o que estén fuera de la ciudad, sino que por cosechar malas notas los padres les han castigado quitandoles el baloncesto.
Yo por el momento no soy padre, tal vez si Dios quiere en un futuro lo seré (como mi buen amigo Víctor). Yo no quiero ni pienso decirles a ningún Padre o Madre como deben de educar a su hijo. Se de la importancia de los estudios, yo mismo les exijo compromiso con los estudios además de con el baloncesto a todos los jugadores de mi equipo, me intereso por sus resultados y les riño cuando no cumplen o pierden el tiempo por las pistas. Pero pienso, creo y estoy convencido, de que en la vida, como en el deporte, cuando una persona se compromete a realizar, a cumplir, a caminar junto a otras personas por un objetivo común deben de cumplir sus promesas para lo bueno y para lo malo. No solo falla esa persona, se falla el grupo, se falla al trabajo, se falla a los sueños y a las ilusiones depositadas en todo el conjunto.
Desde aquí quiero hacer un llamamiento a esos padres que debido a los malos resultados académicos de sus hijos a mitad de temporada o a final de temporada les quitan el baloncesto... sean consecuentes con sus compromisos. Hoy en día hay muchas más cosas que los jovenes tienen además del baloncesto: ordenador, salir con los amigos, las consolas, la televisión... el baloncesto no debe de ser la escusa de que no se estudia, el baloncesto es un medio de autosuperación, de compromiso, de trabajo colectivo... que no solo sirve para el deporte sino para la vida misma.
Así que... por favor, padres afectados, tengan un minuto para pensar y reflexionar si es posible plantear nuevas salidas a los castigos por la falta de interés de sus hijos en cuanto a los estudios. Estamos en la recta final que desde el principio de temporada se ha estado luchando, solo queda un mes y puede que menos si no se gana el primer partido y se pasa el primer cruce.
HAGAMOS ENTRE TODOS UN ESFUERZO Y PODAMOS SEGUIR SOÑANDO POR EL OBJETIVO COMÚN QUE NOS HEMOS MARCADO. GRACIAS.
1 comentario:
Con este comentario no pretendo molestar a nadie, solo quiero dar mi opinion porque me da mucha pena que se vea perjudicado un equipo entero. Me parece muy bien que cuando no se responde en los estudios se castigue con no salir, sin ordenador, sin tele (como se a hecho a algunos del equipo)... pero veo absurdo que a estas alturas de la liga se prohiba jugar a baloncesto, sin embargo, pueda ir a ver partidos.
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