viernes, 25 de enero de 2008

Si no puedes contra ellos... unete a ellos.

Eso es lo que mi novia, Lupe, debió de pensar cuando veía que semana tras semana se repetía la misma historia. Entre semana llegaba a las tantas de la noche por entrenar a dos equipos (Júnior y Sénior) y los fines de semana, casi con toda seguridad, se reducían a un solo día libre, entre partidos y desplazamientos a penas teníamos tiempo para estar los dos juntos.

Así pues, con este panorama, la chica decidió que como no era capaz de plantar cara y quitar del medio a su rival, se unió a la gran pasión de su novio para pasar más tiempo juntos y conocer un poco mejor a su adversario que le quitaba tantas horas junto a mi. Poco a poco fue adentrándose en el mundo de la canasta, no conocía las normas, no conocía los preparativos ni todo lo que conlleva un partido, pero a marchas forzadas, a base de ver partidos y hacer estadísticas de cada partido que se nos presentaba por medio, fue aprendiendo y se ha convertido en la mejor delegada de equipo que he tenido en mi historia como entrenador.

Recuerdo los primeros partidos, las exigencias de tener todo controlado y a punto antes del comienzo de cada encuentro; ella sin saber bien que hacer, donde conseguir lo que le pedía y salvaguardar las distancias conmigo, era muy difícil pedir y exigir unas responsabilidades que en un principio carecía de experiencia y que además era mi novia . A base de partidos y estadísticas con el tiempo se convirtió en toda una experta, capaz incluso de aconsejar a los jugadores y aportar al equipo algo más que las simples estadísticas, sus conocimientos y visión de juego.

Lo más difícil del todo era poder mantener las distancias, esos largos trayectos a Plasencia, Moraleja, Talayuela... donde la "profesionalidad" debía de prevalecer por encima de los sentimientos. Ningún jugador sabía que era mi novia y así siguió hasta el final de la liga regular, donde en los últimos partidos, en que nos jugábamos el pase a los play-off, tras ganar a un rival directo y colocarnos segundos de la liga regular, saltaron las alegrías y se desvocaron los sentimientos.

Tan solo han sido dos temporadas con esa gran delegada, dos temporadas repletas de alegrías y tristezas, dos temporadas compartiendo vida y baloncesto, dos grandes temporadas que por las circunstancias de la vida será difícil de olvidar y de repetir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola!

Mira que sale guapa!!!!

Tiene merito tu santa, yo lo tengo tambien en casa, Maria me ha aguantado siempre entrenando a varios equipos y presidiendo y dirigiendo lo que he podido...pero esta temporada Clarita es el fichaje y me ha sacado tarjeta amarilla.
De todas formas con fichajes así...no haran falta mas tarjetas...pronto cambiarán las prioridades de uno

Un abrazo amigo y disfruta.


Victor